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Propanolol, dolor de cabeza y embarazo.


El propranolol es un fármaco de la familia de los conocidos betabloqueantes. Los betabloqueantes bloquean los receptores beta que existen en el corazón, los pulmones y otros órganos. Esto provoca que el corazón necesite menos oxígeno, reducirá el ritmo cardiaco y disminuye la fuerza con la que se contrae el músculo cardiaco.

De esta manera, debido a que el corazón late más lentamente y con menos fuerza, se reduce la presión en los vasos sanguíneos, por lo que se utiliza en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Se utiliza para taquicardias, hipertensión arterial, ansiedades, preventivo de migrañas, arritmias cardiacas o angínas de pecho.

Aunque el propranolol se utiliza durante el embarazo se aconseja utilizar las menores dosis posibles, no administrarlo durante el primer trimestre de embarazo e interrumpir el tratamiento unos días antes del parto. Ya que el propranolol pasa a la leche materna y puede suponer un riesgo, aunque pequeño, para el lactante. Debe realizarse bajo seguimiento y control médico.

El propranolol fue el primer medicamento con beta bloqueante efectivo y con demostraión en su eficacia para la profilaxis de migrañas en niños.

No existe una relación clara entre este fármaco y el bajo peso al nacer cuando se usa en patologías diferentes a la hipertensión arterial, como por ejemplo en casos de tirotoxicosis o migraña.


Consejos:

En caso de presentar fatiga, sensación de falta de aire tras realizar un leve esfuerzo o disminución de la frecuencia cardiaca por debajo de 60 latidos por minuto, consulte a su médico inmediatamente ya que puede ser necesaria la suspensión del tratamiento.
Algunas presentaciones comerciales de propranolol contienen lactosa. Se recomienda especial precaución si padece intolerancia a la leche o a la lactosa.

Embarazo y migraña.


La migraña no afecta al curso del embarazo; Sin embargo, este último sí modifica la evolución de la migraña durante la gravidez. Aproximadamente 3 de cada 4 pacientes refieren una mejoría durante los dos primeros trimestres. Esto es más probable en caso de migraña muy relacionadas con los niveles de estrógenos. La caída estrogénica post-parto explicaría en parte por qué casi la mitad de las migrañosas tienen importantes crisis post-parto a los 3-6 días de dar a luz. La cefalea tensional también puede tener variaciones durante el embarazo.

El uso de fármacos antimigrañosos en las embarazadas tiene muchas restricciones. Se prefiere evitar todo tipo de fármacos durante el primer trimestre. Como tratamiento sintomático se usa paracetamol (1000 mg) aislado o en combinación con codeína, codeína aislada, aspirina (no dar al final del embarazo) o ibuprofeno.
La mayoría de los medicamentos suelen prohibirse durante la gestación y la lactancia, pues algunos de ellos pasan al feto durante el embarazo o por la leche al niño durante el período de amamantamiento. Se acepta que en dosis adecuadas el uso de acetaminofén, aspirina y codeína pueden usarse, otros medicamentos deben ser manejados directamente por un profesional médico con experiencia.
Es mejor recomendar el reposo, la dieta balanceada, una higiene de sueño adecuado y evitar los desencadenantes del dolor (calor, sol , stress).
El tratamiento profiláctico se reserva sólo para cuando sea estrictamente necesario. Se recomienda usar fármacos profilácticos antimigrañosos teniendo en cuenta las otras enfermedades de la embarazada; por ejemplo, propranolol si es hipertensa o amitriptilina o fluoxetina si además padece depresión.
Por último, hay que tener en cuenta que durante el embarazo la migraña puede empeorar e incluso debutar como cefalea primaria o como una cefalea secundaria que la imite. Además, existen una serie de cefaleas secundarias graves que tienen predilección por aparecer durante el embarazo y el puerperio y que conviene tenerlas siempre en cuenta (trombosis venosa cerebral, hemorragia subaracnoidea, otros ictus, tumores pineales, coriocarcinoma y eclampsia). Así que, ante la mínima duda o sospecha fundada, habrá que remitir el caso al especialista adecuado (Urgencias o neurólogo).

La edad, los cambios hormonales y la migraña.


Al ser difícil separar las causas de la migraña cuando nos referimos a la edad y a los cambios que se producen en esta, he decidido ponerlas juntas esperando así que se consiga una mayor y mejor compresión del problema.

Existe migraña en la infancia; aunque es menos frecuente. A estas edades la migraña se presenta por igual en niños y niñas. A partir de la pubertad y debido a los cambios hormonales, se dispara la incidencia de migraña en las mujeres (5 mujeres por cada hombre). Los cambios hormonales así como la menstruación producen desajustes en ciertos elementos alimenticios que provocan o facilitan un nuevo episodio de dolores. (ENLACE sobre los alimentos).
Se considera que más del 50% de las mujeres que padecen migrañas señalan la menstruación como factor desencadenante de alguno de sus ataques migrañosos. Este tipo de cefalea se llama “migraña menstrual” y probablemente se asocia a las fluctuaciones hormonales características de la menstruación


Durante el embarazo la migraña suele mejorar en la mayoría de los casos, aunque luego puede aparecer en el post-parto. No se ha demostrado que la migraña tenga repercusión alguna sobre el curso del embarazo ni sobre la salud del feto. Por eso si se quiere tomar medicamentos, se debe seguir muy de cerca las instrucciones del médico. Indicar que en el momento en que desaparece la menstruación a causa del embarazo, una siente una mejoría respecto a la migraña.

De hecho algunas mujeres posmenopáusicas han mostrado esta mejora, aunque se le ha añadido complementos alimenticios de Calcio y Magnesio.