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El hígado y las cefaleas.


La Medicina Tradicional China (MTC) distingue varios tipos de dolores de cabeza, en función no sólo de los síntomas sino sobre todo de la zona afectada. Los meridianos de energía que recorren la zona dolorida son clave para conocer cuales son los órganos implicados, y actuar en consecuencia.
Si bien existen varios tipos de cefaleas, las más frecuentes son las que afectan la zona temporal, las sienes, recorridas por el meridiano de vesícula biliar, correspondiente al elemento madera (Hígado y Vesícula Biliar). La localización del dolor, unido a los síntomas oculares, gástricos y emocionales describen la migraña de origen hepático, según la Medicina Tradicional China.
La impaciencia, la irritabilidad, la cólera fácil son síntomas de desequilibrios hepáticos, una perspectiva que coincide con la clasificación de los temperamentos de Hipócrates, para quien el bilioso era también el colérico. Esta influencia entre emociones y estado energético es de ida y vuelta: el exceso de yang hepático produce irritabilidad y nerviosismo.

Cómo mejorar el estado del hígado.

-Evitar comer demasiado.
-Reducir al máximo las grasas saturadas (de origen animal o vegetales hidrogenadas). A diferencia de los aceites vegetales, las grasas saturadas son sólidas, teniendo una mayor tendencia a depositarse. Esto es especialmente patente en el caso de los productos lácteos, cuya grasa de cadena más corta es también la más aterogénica.
-Evitar también los aceites fritos. Son más saludables los aceites de primera presión en frío.
-Limitar los lácteos. Muchas personas experimentan una mejoría al eliminar el café con leche. Estos productos no sólo sobrecargan el hígado y el sistema linfático, sino que entorpecen el flujo de Qi.
-Restringir el consumo de azúcar. Los productos elaborados a base de cereales refinados, azúcares y grasas resultan sobrecargantes para el hígado: bollos, galletas, pasteles, helados, etc. El alcohol tampoco es conveniente.
-El hígado tiende de forma natural al exceso de yang (calor). Por tanto, es necesario evitar una dieta excesivamente proteica, con alimentos deshidratados y salados (por ejemplo, quesos o embutidos), y cocinados con altas temperaturas (frituras, plancha, horneados, barbacoa). Son preferibles las cocciones suaves: vapor, estofado….
-Por el contrario le conviene aumentar la proporción de alimentos vegetales e integrales, cuyo efecto es “refrescante”, especialmente verduras y frutas. Son especialmente recomendables las verduras de hoja verde, cuyo sabor amargo calma el hígado. La alcachofa, la achicoria o la escarola son muy beneficiosas.
-Tomar una fórmula de plantas desintoxicantes para el hígado puede ser de gran ayuda para estimular el drenaje y mejorar la función hepática.