Alcohol y resaca.


Síntomas de la resaca

1 Dolor de cabeza
2 Disminución de la excitabilidad nerviosa
3 Alteraciones gástricas: vómitos y diarrea
4 Coordinación alterada
5 Deshidratación y ortostatismo.

El alcohol presente en las bebidas espirituosas, vino y cerveza se conoce como etanol o alcohol etílico. Durante su proceso de obtención se generan además otras sustancias congéneres que lo acompañarán en diferente proporción según la bebida alcohólica de qué se trate.

Estos congéneres varían según el origen de los azúcares fermentados (mosto, remolacha azucarera, restos agrícolas, caña de azúcar, cereales...) y la actividad biológica de las levaduras. Su presencia es la que confiere a la bebida sus características organolépticas. Entre ellos encontramos: ácido acético, acetato de etilo, acetaldehído, metanol, alcoholes isoamílicos...

Algunos de estos congéneres en concentraciones elevadas pueden resultar tóxicos como es el caso del metanol. Se cree que son estos subproductos los que favorecen una mayor intensidad de la resaca.

El proceso de destilación disminuye la concentración de estas sustancias (como en el caso del vodka); pero existen bebidas en las que interesa potenciar sus carácteres organolépticos, como el brandy o el whisky, por lo que la concentración de metanol, acetaldehído, etc. se encuentra en concentraciones superiores.

La cantidad de estos subproductos en la bebida dependerá de: el origen del alcohol utilizado en su elaboración, el tipo y calidad del proceso de destilación y la concentración de ese alcohol en la bebida. En general, aquellas bebidas elaboradas a partir de alcohol vínico (brandy, oporto, moscatel, vino de mesa, etc.) son las que presentan un mayor potencial resacoso.

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